BREVE RECUENTO DEL DEVENIR ECONOMICO
Administración de Empresas
Julio de 2006
La paz obtenida en la punta de la espada, no es más que una tregua.
Pierre Proudhon
La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y de la superstición.
Adam Smith
La economía es una ciencia[1] muy joven y sus primeros avances se encuentran entre la edad antigua y el descubrimiento de América; su nacimiento como ciencia se ubica en el siglo XIX y las tendencias más recientes están contenidas en el consenso de Washington y el acuerdo de Barcelona. Estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales mediante el empleo de bienes escasos; además, pretende encontrar las maneras de hacer llegar a todos los miembros de la sociedad los servicios y medios fundamentales para una vida digna. Sus raíces etimológicas vienen del latín oeconomĭa y del griego οἰκονομία.
Los rudimentos de economía se empezaron a construir en la antigüedad dentro de los preceptos morales, las religiones y el comportamiento en el hogar. En China aún se conservan las mismas costumbres económicas de muchos siglos, tanto así que poseen moneda desde antes de la era cristiana y han basado su bienestar en el uso de la tierra con la gran laboriosidad. En
La palabra economía nació con Jenofonte en Grecia -con un sentido diferente al actual- pues se refería a la descripción de la economía doméstica o manejo de la casa-, que incluía esbozos de la división del trabajo. Platón y Aristóteles desde la filosofía hicieron aportes a la economía que incluyen el ideal de una vida modesta basada en la agricultura mas no orientada al comercio y con mínimo uso del crédito, dijeron cómo hacer el reparto de la riqueza y plantearon los usos de la moneda; también propusieron un Estado equilibrado y armónico con personas dedicadas solo a los demás desde el servicio público.
Las contribuciones de Roma a la economía fueron el desarrollo del concepto de propiedad privada y los contratos. El Cristianismo empieza a hablar de la dignidad humana -se condena la esclavitud- expresada en la dignificación del trabajo. En sentido opuesto en
Después del descubrimiento de América y mientras que España se dedicaba a despojar los tesoros de sus colonias, otros países buscaron las maneras de hacerse a esos metales a través de la venta de productos terminados sustentados en importantes desarrollos de la industria y del comercio. Nació así el Mercantilismo, que se caracterizó por darle un gran valor a la tenencia de metales preciosos y la importancia de una balanza comercial positiva. Para otros pensadores la riqueza no se generaba en el intercambio sino en la agricultura; se quería así frenar el abandono del campo por el crecimiento de de las ciudades. Fueron los creadores de la escuela Fisiócrata: el cultivador produce valor mientras que la industria solo lo transforma[2].
Posteriormente con los avances de las ciencias sociales –leyes naturales de las sociedades humanas que son inmodificables y positivas- se concibió al individuo como precursor y fin de los desarrollos económicos. El gobierno debe –según ellos- garantizar la libertad para cada quien e intervenir lo menos posible en sus acciones. Más adelante, ante el descubrimiento de un orden natural de las cosas se proclamó el laisser faire, laisser passer (dejar hacer, dejar pasar); así, cualquier intervención por parte del gobierno solo provocaría interferencias para todo el grupo social. En ese momento aparecieron los partidarios de la libertad del trabajo y contrario sensu de los mercantilistas suprimieron las trabas aduaneras.
A la postre, en Inglaterra se desarrolló el método de análisis económico que incluye la elaboración de modelos para extraer los elementos esenciales de los problemas y poder estudiar sus interacciones. Es la escuela Clásica de la economía. El máximo exponente fue Adam Smith con su obra “Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”. Para él la mejor forma de funcionamiento económico de la sociedad estriba en las leyes del mercado junto con la interacción del interés individual y la competencia. V. g. Un empresario se obliga -por las fuerzas de la competencia- a vender sus mercancías a un precio cercano al costo de producción; así, debe ser eficiente para mantener bajos sus costos y vivir en condiciones competitivas. El mercado dice qué se debe producir y con los precios se autorregula de forma automática. La mano invisible del mercado asigna las tareas y dirige a las personas en la elección de su ocupación teniendo en cuenta las necesidades de la sociedad. Con la división del trabajo cada trabajador es más diestro en la realización de tareas sencillas, se ahorra tiempo porque no está pasando por varios trabajos al tiempo y se descubre la posibilidad de crear máquinas para realizar las tareas rutinarias para incrementar la productividad. Smith propuso también la teoría del valor diferente del precio, y su medida es el trabajo; es decir, el valor de un bien depende de la cantidad de trabajo necesaria para producirlo. Finalmente, cuando se presentan excedentes -después de haber cubierto sus necesidades básicas- los capitalistas y terratenientes pueden acumular y ahorrar para ampliar posteriormente la producción; por tanto la economía crecerá en tanto suban los beneficios y se acumulen.
David Ricardo mostró mayores niveles de abstracción en su obra Principios de Economía Política; propuso el concepto de renta económica para mostrar que los propietarios de tierras fértiles obtienen rentas económicas más altas y para aumentarlas se requiere mejorar la productividad. También analizó la distribución de la renta nacional entre las clases sociales -trabajadores, capitalistas y terratenientes- y mostró que la renta total estaba limitada por los rendimientos decrecientes, por tanto al incrementar la renta una clase social debe disminuir la de otro grupo.
Más adelante los neoclásicos estudiaron el funcionamiento del sistema de mercado y su rol como asignador de recursos, basados en el uso intensivo de las matemáticas en el análisis económico. Entre ellos se destacó Alfred Marshall quien propuso análisis con gráficos y tablas, estudió al consumidor racional que pagaría menos por la última unidad de un bien, y mostró cómo la demanda depende de la utilidad marginal. En cuanto a la producción analizó las economías de escala - un pequeño número de grandes productores puede funcionar a un costo medio más bajo produciendo la misma cantidad que un gran número de pequeñas empresas, - y puso en duda las bases de un mercado competitivo. Posteriormente León Walras estudió el equilibrio simultáneo en todos los mercados.
John Maynard Keynes, sin duda, fue uno de los más destacados economistas contradictor de los clásicos: negó la ley de Say y rechazó la tendencia automática hacia el pleno empleo; incluyó en sus análisis la función de consumo, la distribución, el ahorro y la inversión, dio importancia a las expectativas para invertir o tener liquidez, mostró cómo las fluctuaciones de la demanda de inversión influían en la inestabilidad económica, reveló que los mercados –con frecuencia- presentan rigideces e imperfecciones, y asignó un rol principal a la demanda agregada para determinar los niveles de actividad económica y de empleo. En esencia, los gobiernos deben tratar de mantener el pleno empleo de la mano de obra mediante una redistribución de la renta para que el poder adquisitivo de los consumidores aumente en proporción al desarrollo de los medios de producción.
Corriendo el tiempo apareció la escuela monetarista (Irving Fisher, Milton Friedman, Friedrich Hayek) que mostró la existencia de una tasa natural de desempleo que solo se puede reducir a largo plazo, la inconveniencia de la política fiscal activa y la importancia de regular la cantidad de dinero en la economía. Dicen que el Estado despilfarra los recursos y por tanto debe reducirse su participación; las autoridades económicas sólo deben proveer a la economía de una cantidad de dinero que crezca a una tasa constante compatible con el crecimiento esperado.
Grandes autores de la economía
Fuente: el autor a partir de Historia de las doctrinas económicas.
La ciencia económica debe argumentos interesantes a varios autores: Thomas R. Malthus preveía que la raza humana tiende a multiplicarse a un ritmo muy rápido y la tierra no puede multiplicarse, en consecuencia el número de habitantes sobrepasaría la cantidad de alimentos necesarios; según Juan Bautista Say la economía tiende siempre a una situación de equilibrio con pleno empleo y la oferta crea su propia demanda, luego el fin supremo del obrar debe ser la obtención del máximo bienestar para el mayor número de sujetos; John Stuart Mill mostró que la producción y el intercambio de productos constituyen la base de todo orden social y por último, Karl Marx –que representa la concepción materialista de la historia- escribió sobre las "Leyes del funcionamiento" de la sociedad capitalista,
Finalizando el siglo XX se recogieron los aportes teóricos que –por la situación política existente donde predomina el capitalismo- deberían guiar la actividad económica. John Williamson, economista estadounidense, en 1990, planteó diez temas de política económica conocidos como Consenso de Washington[3]: disciplina presupuestaria, cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a infraestructura), reforma fiscal encaminada a buscar bases amplias, liberalización financiera, búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos, liberalización comercial, apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas, privatizaciones, desregulaciones y garantía de los derechos de propiedad.
En 2004 el Forum de Barcelona –ante el fracaso de las recomendaciones de Williamson- hizo una revisión al Consenso de Washington, con ideas como: la riqueza social frente a riqueza “grosera”, globalización laboral insostenible, solidaridad sindical, modelo de crecimiento económico en red, el microcrédito: columna vertebral del desarrollo social, emprendimiento social, empresas socialmente y medioambientalmente responsables, la sociedad intergeneracional, los jóvenes desesperanzados, indicadores culturales para medir el desarrollo humano, equidad intergeneracional, derecho a una renta básica, corrupción, mafiocracias y pobreza, banco central global, y bipolaridad deportiva: y finalmente, los valores olímpicos frente a valores de mercado.
Los últimos premios Nobel han estudiado el rol de consumidor y empresa en los mercados, ampliando los alcances de
* Jorge Gámez. Economista, Especialista en Formulación y Evaluación de Proyectos, Especialista en Pedagogía y Docencia Universitaria. Doctorando Ciencias Empresariales. Profesor del Programa de Administración de Empresas de
[1] La ciencia es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. La economía es parte de las ciencias humanas -como la psicología, antropología, sociología, historia, filosofía- que se ocupan de aspectos del ser humano no estudiados en las ciencias naturales.
[2] En economía se entiende por escuela -del latín schola, y este del griego σχολή- el conjunto de discípulos y seguidores de una persona o de su doctrina. En general las escuelas económicas han nacido de la crítica o adhesión a los clásicos –apoyados en desarrollos matemáticos propios- y el grado de intervención del Estado.
[3] El Consenso de Washington se refiere a los organismos internacionales (FMI, BM), el Congreso de los EUA,
